El latín nos explica por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro
Antes de dar la oportuna explicación os voy a contar una anécdota,
que muchos ya conoceréis, sobre la importancia del latín. En cierta
ocasión José Solís Ruiz, ministro de Trabajo durante el régimen franquista y natural de Cabra (Córdoba), le discutía al político y rector de la Universidad Complutense , profesor Muñoz Alonso, para qué servía el latín. El profesor le respondió:
Por de pronto, señor ministro, para que a Su Señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa.
Y volviendo al título de este post, vamos a servirnos de la etimología, y el latín, para explicar por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro.
El término maestro deriva de magister y este, a su vez, del adjetivo magis que significa más o más que.
El magister lo podríamos definir como el que destaca o está por encima
del resto por sus conocimientos y habilidades. Por ejemplo, Magister equitum (jefe de caballería en la Antigua Roma ) o Magister militum (jefe militar).
El término ministro deriva de minister y este, a su vez, del adjetivo minus que significa menos o menos que. El minister era el sirviente o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos.
Por tanto, queda demostrado que para ser ministro no hace falta ser… nada.
No se trata de filosofía, símplemente plasmo en este blog lo que pienso sobre cualquier tema desde la libertad de expresión, lo que me gusta y lo que no me gusta, lo que me asusta, lo que me divierte, lo que puede hacer de esta vida rutinaria, algo más excitante, o no. Ganar dinero gracias a Internet, ahorrar en páginas, valorar productos que he adquirido o me han regalado, noticias del día o noticias "de otra época" que sirvan para recordar que tiempos pasados fueron peores..., ojalá.
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martes, 3 de abril de 2012
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